Un Mar

A fuerza de ejercer la credulidad

me hice invisible para los dioses

y un pájaro de alas extendidas

gritó justo en el momento en que te ibas,

la playa, imaginada y pequeña, se abrió para el desencanto que llegó,

seguro de sí, hasta mi boca

la luz, verde y rosada, tiñó el mar la tarde en que nuestros pasos se alinearon y canté

como siempre quise, la dulce canción y recité el brutal poema

corriste, te vi correr y supe, de pronto, que de algún modo, huías

te amé y no supe si me amabas y descubrí con dolor que esa es la única ignorancia que duele,

aún frente al mar imaginario que separa la dulzura y la violencia.


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3 comentarios en “Un Mar

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