El extraño caso de la epogé kirchnerista

La epogé, en pocas palabras, supone la suspensión temporal del juicio. Esta actitud permitiría, en principio, un acceso al objeto más riguroso, más acabado y libre de interpretaciones prejuiciosas e intencionadas.

El kirchnerismo, entendido como la fracción del peronismo que gobierna pero también como la miríada de voces que conforman su universo simbólico, ha puesto en marcha una extraña manera de entender la epogé que supone lo siguiente: Todos los hechos, políticas, decisiones, enunciados, propuestas y declaraciones que son obra del gobierno deben suspenderse cuando se analiza la realidad del país.

Bajo el imperio de semejante despropósito filosófico y político, el kirchnerismo se obstina en hablar del poder sin hablar de su uso del Estado y nos obliga a todos a participar de algún modo de su lucha sin cuartel contra el “el dispositivo mediático” al tiempo que deja fuera del análisis al holding con dirección estatal que generó desde el poder público.

Para el Gobierno el actual estado de cosas no incluye a sus propios actos. Las cosas son como son por obra del pasado, de las corporaciones, del poder y de los medios. El planteo del enorme poder de lo que llaman corporaciones merece una discusión democrática, pero es indispensable llevarla adelante contemplando también el enorme poder material y simbólico que tiene en nuestro país la figura del Estado. Esto debe hacerse, sobre todo, para reforzarlo y colocarlo en el lugar que le corresponde en una sociedad desigual, que es el lugar de los más débiles, de los que sufren la crueldad de los poderosos, incluso del propio Estado.

En el mismo sentido, cuando se sostiene permanentemente una hipotética construcción identitaria del gobierno afirmada en la lucha contra las corporaciones, llama la atención la invisibilidad de la discusión sobre el poder sindical. El gobierno minimiza su complicidad en los excesos de poder económico y político de los sindicatos al mismo tiempo que se desgañita hablando en contra de los poderes facciosos. Mentando la soga en casa del ahorcado, insiste en que el problema es la SRA (que puede ser cierto), Clarín y algunos jueces pero se sienta con Moyano y Pedraza sin importarle ni su estatura ética ni los perjuicios que su enorme cuota de poder tienen para la democracia argentina. Si tan ocupado está el gobierno en defenderse del embate faccioso, puede empezar resolviendo qué hacer con el poder sindical en lugar de constituirse en cómplice de sus negocios inexplicables y de sus aprietes autoritarios. Esto no será posible si el gobierno insiste en sustraerse a sí mismo en la caracterización de los problemas.

La caprichosa epogé del gobierno asume su punto más alto y demostrativo en la discusión sobre los medios y su relación con la política. El gobierno insiste en que se encuentra en una lucha sin cuartel frente a lo que sus adherente han denominado “el dispositivo mediático”. Esta dudosísima apelación pretende delinear el espacio de medios que trabajan para el fracaso de las políticas nacionales y populares. A estas alturas no interesa demasiado el tratamiento histórico del tema o su verosimilitud, lo cierto es que una de las banderas del gobierno desde hace un tiempo es su “lucha” contra el poder de los medios que no le son afines. Nadie puede discutir que la relación entre los medios y la experiencia política democrática admite cada vez más complejidades y que su tratamiento reflexivo es casi una imposición del presente. Increíblemente, el kirchnerismo insiste en darle importancia a este debate con tanta fiereza como la que utiliza para negarse a incluir al grupo de empresas periodísticas que han sido creadas o compradas para “defender” al “modelo”. La pregunta se impone con fuerza en tanto el gobierno se posiciona pretendiendo convertirse en un fenómeno mítico-cultural en lucha por la hegemonía, ¿Cómo puede sostenerse intelectualmente una problematización acerca de la cuestión de la relación entre la política democrática y los medios de comunicación sin tener en cuenta casos como los de Tiempo Argentino y el grupo de medios que generó el gobierno?

Hay varias maneras de responder a esta pregunta, una es que el gobierno ha leído mal a Husserl y a Schultz, la otra es que el perverso juego de tergiversaciones y suplantaciones que es el Kirchnerismo nos obliga a todos a consumir una ración de cinismo que francamente podríamos evitarnos. Y encima viene en el frasco de la reivindicación popular.

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15 comentarios en “El extraño caso de la epogé kirchnerista

  1. Analizar la realidad en el amplio sentido de la palabra, implica entender que el Estado no es el PODEr o por lo menos no esel mas poderoso de los poderes.
    Estamos frente a 2 gobiernos (Nestor y Cristina) que hicieron mas poderoso al Estado de lo que era cuando asumieron. Sin embargo esas corporaciones que vos minimizas, eran mas poderosos en 2003 y siguen siendo mas poderosas ahora (aunque menos, para decirlo de algún modo cuantitativo, cuando en realidad es inmedible esto que estoy diciendo)
    Decis correctamente que el Estado se debe poner del lado de los mas débiles, cosa que, a mi juicio, hace este gobierno. Y criticás que se siente con Moyano y Pedraza. Supongamos por un segundo que vos sos presidente. ¿Te enfrentarías al mismo tiempo a los medios hegemónicos dueños de la producción de papel y de la agenda informativa diario, a la SRA y al campo, a las petroleras, a las mineras y a la CGT? SI la respuesta es si, entiendo porque hace 83 años que la UCR no finaliza un mandato presidencial.

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  2. Escribidor,
    Los radicales dejan sus presidencias sin concluir no tanto por exceso de enfrentamiento sino por falta de apoyos.

    La mitologia politica nos habla de un Alfonsin que habria sido tumbado por las fuerzas del mercado en represalia por sus supuestas politicas populares.
    Yo discrepo con eso. El golpe de mercado tenia la vocacion de condicionar a Menem. Que sentido tenia tumbar a un presidente que ya habia sido derrotado en las elecciones y que estaba a pocos meses de dejar el poder. Mas aun si consideramos que desde 87 Alfonsin ya habia claudicado ante la mayoria de las demandas de los factores de poder real.

    Algo no muy distinto podriamos decir de de la Rua cuando dejo el poder. Las limitaciones naturales de los radicales para gestionar la cosa publica, hicieron que hasta sus mismos favorecidos (los factores de poder real) le bajaran el pulgar. Ante la inminencia del desastre cada faccion del poder economico tupamarizo al gobierno con el fin de llevarse el mejor bocado.

    Solo se hubiesen podido evitar sendos desastres si las mayorias populares hubiesen sentido algun tipo de identificacion con aquellos gobiernos.

    La tradicion radical tiene mas que ver con la claudicacion ante las demandas populares (incluidas las del MOO) que con el enfrentamiento a factores de poder real o “corporaciones”

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  3. Si le quedan ganas, después de una semanita un tanto dificl para ser Kirchnerista, con loas a Saadi, Gioja rereeleccionando y Moyano ejerciendo presión sobre una presidenta que lo único que sabe hacer es hablar de su finado marido, eso digo, si les queda tiempo, discutan sobre lo que se propone. Si les interesa hablar del radicalismo a mi me parece bien, pero armensé un blog.

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  4. Yo creo que no queres entender lo que digo. Yo te hablo de la concepción de PODER que hay en la nota que pusiste. Vos crees que el Estado es el PODER y yo creo que no. Listo.
    Tengo un mi cabeza armar un blog de historia política argentina. AHi voy a poder hablar tranquilo sobre radicales, pero no era la intención ahora. Solo quería marcar la concepción de PODER que tenemos algunos y la que tienen otros.
    Ah, con respecto a la semana que pasó fue re tranquila ¿vos estas nerviso? ¿Viste a alguien nervioso?

    Un abrazo

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  5. jajaj, ¿quien edita las fotos? Esta y la del Che-Coscia van directo al podio. ¡que producción!

    CV de Palumbo. Herramientas gráficas: Photoshop. Intermedio. jajaj

    Muy buenas las entradas.

    Raulo.

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  6. Vos me estas jodiendo en serio? Cuando decían que 3 tapas de Clarín volteaban un gobierno de que se hablaba? Marcan la agenda diaria de informacion. Tenían el negocio del futbol, con el que hacían política; manejaban las AFJP, e hicieron fortunas.
    Esa visión de que los poderes reales no existen, mas propias de improvisados como Pino Solanas, son las que hacen fracasar a gobiernos con muy buenas intenciones. Analizar la realidad para modificarla es el deber de los políticos. Ver una realidad que no existe y describirla, es un trabajo de escritores.

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  7. Mire Escribidor, yo no puedo hacer nada si usted cree que tres tapas de Clarín, La Nación, Tiempo Argentino, Papparazzi o el medio que fuera tiene más poder que quién fija el presupuesto, genera la estrategia impositiva, promulga las leyes, asigna la coparticipación federal y define la obra pública. Que hay facores de poder, claro está, a eso me refireo en la nota, si la lee bien, tal vez lo advierta.

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  8. Gabriel, estimado Gabriel. A veces (la mayoría de las veces) creo que habla en serio, por eso le contesto. En un país donde, de los últimos 80 años, hubo mas proscrición que democracia, decir que el Estado es el factor de poder mas fuerte es muy liviano.
    Dice que el Estado es “quién fija el presupuesto, genera la estrategia impositiva, promulga las leyes, asigna la coparticipación federal y define la obra pública. Que hay facores de poder, claro está, a eso me refireo en la nota, si la lee bien, tal vez lo advierta.”
    Yo contesto: es ESTE Estado quien hace todo eso, porque, recuerde que pasaba antes. Sin obra pública, sin coparticipación, con Pactos Fiscales, sin presupuesto (xq el presupuesto lo definía el FMI ¿remember?). ESTE Estado que usted critica es poderoso. ESTE Gobierno que usted critica le devolvió al Estado un rol en la definición de las políticas públicas. Por eso los factores de poder no lo pueden voltear, como si lo intentan alineados junto a plíticos impresentables que no tienen discurso. Es mas, tan berretas son esos políticos, que no tienen nombre como Grupo. Son solo una letra.

    Abrazo

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  9. Usted confunde todo pensando que clarifica algo. Si quiere le recomiendo alguna lectura, pero si persiste en pensar que el Estado no tiene poder porque a usted no le gusta y si lo tiene cuando le agrada, le garantizo que está en un error. O se cree que se puede hacer lo que hizo Menem (le doy este ejemplo para que entienda como funciona el mismo partido político en el poder, si, en el poder)sin poder estatal. O se cree que se puede desaparece a miles de personas con la tapa de Clarin, Escribidor!! Que cree? que el poder estatal lo inventó el kirnerismo escribidor?

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  10. Sencillo, porque otros lo quieren ocupar, material y simbólicamente,cosa bastante extraña para un objeto inservible. Además, sugiero que se lea lo que está escrito y no las suposiciones. En ningún momento digo que el Estado juega solo en la construcción de Poder social, económico y político. Lo que si sugiero en la nota es que es un absurdo teórico y práctico analizar las relaciones de Poder y no mirar al Estado. Si se me preguntara especificamente sobre el tema diría que el Estado es el mayor poder en la Argentina, y, en alguna medida, si se utilizara ese poder democráticamente, eso podría ser clave para imaginar una patria distinta.Mientras se lo utiliza como una herramienta para consolidad la desigualdad, tendremos populismo para rato.

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  11. Insisto con un punto, ya casi aburrido. En los 90 el Estado no tenía poder. El poder del Estado es el poder de control. Mas controla, mas poder tiene. Mas cobra impuestos, mas poder tiene. Mas redistribuye, mas poder tiene. Y a la inversa.
    Ahora, si ud quiere creer que el Estado es siempre el mayor poder, independientemente del contexto y los actores sociales, bueno, no lo comparto.
    Y supone que la caída de un gobierno es porque otro lo quiere ocupar. Interesante teoría. No tienen que ver los intereses corporativos, ni sindicales, ni nada. La disputa del Poder es alrededor del Estado, que no puede obligar a un canal de cable a reorganizar una grilla de programación. re poderoso el Estado. Uf.
    Ah, las miles de personas desaparecieron en manos de los militares, y desparecieron de la tapa de los diarios. No me haga recordar las complicidades de los medios con la dictadura, ojo.

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