Bellos caminos abiertos por el hierro

Luciana Lamothe artista plástica que está exponiendo en Ruth Benzacar su muestra Ensayos de abertura.

Esta nota fue publicada en la edición del 17.03.2018 de la revista Ñ

El profesor y filósofo español Félix de Azúa escribió un hermoso Diccionario de las artes. En la letra E abre con una entrada dedicada a la escultura en la que recorre el itinerario de la disciplina. Comienza con una insidiosa pregunta de Charles Baudelaire frente al salón de escultura de París en 1846 –“¿Por qué es tan aburrida la escultura?”– y termina, luego de tres páginas desbordantes de talento y sensibilidad, con los intentos de deconstrucción contemporánea por la vía del land art, el body art e incluso la propia arquitectura.

Azúa desliza, como antes lo había hecho Clement Greenberg, que la historia de la escultura y de la pintura se necesitaron durante un tiempo relativo y que, pasado un período de discusiones más o menos pasionales y útiles, se separaron para continuar por caminos autónomos.

La crítica canónica ha intentado siempre demostrar que la escultura se fue ocultando en otras formas expresivas al mismo tiempo que abandonaba la dimensión representacional y la literalidad naturalista que la emparentaba con la pintura.

La escultura contemporánea sería más o menos el resultado de estas modificaciones, luego de haber pasado por las estaciones de la abstracción y el monumentalismo. Según esta perspectiva, la escultura –sobre todo la contemporánea– le ha dejado su lugar a las instalaciones, al site specific o, incluso, al videoarte.

Para desafiar el canon, tanto el crítico como el espectador tienen dos aliados. La información y el gusto. En este caso, ambas cosas nos llevan a la muestra de Luciana Lamothe en la galería Ruth Benzacar. El espacio de la galería, una gran mole minimalista de color blanco y 650 metros cuadrados, marida perfectamente con las obras de Lamothe. Vistos desde la entrada, los dos espacios que forman la galería, un rectángulo adelante y un gran cubo en la parte trasera, aparecen divididos en dos por una estructura de 3 metros de alto por 30 centímetros de lado coronada por un pedestal que la une con el techo más bajo de la entrada de la galería. La obra, “Puntal”, es de 2017 y abre el juego que la artista plantea desde el título de la exposición.

Luciana Lamothe artista plástica que está exponiendo en Ruth Benzacar su muestra Ensayos de abertura. Arte Revista Ñ. obras de Luciana Lamothe arte artistas

Luciana Lamothe, “Flancito”. Caños de hierro, 2018. 178 x 90 x 90 centímetros.

Los Ensayos de abertura –tal el título– prometidos por Lamothe se desarrollan fundamentalmente en el material. La clave está en la apertura. Lo que la artista hace es recrear la tan añeja como actual discusión de la relación entre el material y la obra, agregándole un capítulo que suma sensualidad en un medio que inicialmente pareciera rechazarla. El hierro, un material duro, rígido, de perspectivas rectas y filosas, se convierte en un elemento dúctil, blando y casi circular. Las manos de Lamothe y el uso de las herramientas suavizan el metal hasta convertirlo visualmente en otra cosa, armando un universo de plasticidad que el material no tiene en su versión original. Las piezas de Lamothe, con el énfasis puesto en descomponer el material buscando presentarlo en toda su ambigüedad, contextualiza el metal y lo pone en conversación con el entorno y la percepción. El visitante, expuesto a esa ambigüedad, necesita entrar en el juego de apertura que propone la muestra para poder disfrutarla del todo.

La escultura, al contrario de la pintura, permite que el ojo del espectador dé una vuelta de 360 grados y esto le agrega valor a la experiencia, sobre todo si ocurre en una galería. En los museos esta posibilidad de recorrida también existe, pero, como casi todo lo que está sucediendo en los museos en estos tiempos, tiene una dimensión más pedagógica que experimental. El museo informa y explica, mientras la galería muestra y erotiza.

En este caso esta última dimensión toma un realce particular. Dadas la forma y la estructura de la galería, la exposición no es la misma con luz natural y con luz artificial, y no es la misma a toda hora del día. Los techos altos del viejo galpón industrial que hoy es la galería, con su inmenso tragaluz, derraman un juego de luminosidad cambiante que da de lleno en el metal de las obras, aportando golpes de percepción distintos con el paso de las horas.

Luciana Lamothe artista plástica que está exponiendo en Ruth Benzacar su muestra Ensayos de abertura. Arte Revista Ñ. obras de Luciana Lamothe arte artistas

Luciana Lamothe, sin título. Caños de hierro, 2018. 178 x 90 x 90 centímetros.

Una de las obras más sugerentes es un círculo de unos 70 centímetros de diámetro compuesto por 21 caños de hierro soldados entre sí. Los caños están abiertos y dentados, lo que produce un efecto inquietante, propio de un objeto que mezcla la peligrosidad y la fiereza obvia del material con la sensualidad de la forma y el movimiento. Afirmada sobre un pedestal con un recorte de una ligera v, el apoyo más extendido le da una experiencia visual de robustez y firmeza profundizando su agresivo refinamiento.

De una de las vigas del techo de la galería se suspende “Cortina”, una obra terminada este año, que es la que mejor interpreta la intención ensayística de la artista. El trabajo consiste en treinta y tantos tubos de hierro anudados y tejidos por unas grampas cromadas de grandes bulones transversales. Los extremos de los tubos están deshilachados, lo que le da una imagen de liviandad que refuerza la ambigüedad presente en toda la exposición. La persistente idea de apertura que guía a Lamothe en este grupo de esculturas encuentra en “Cortina” un vehículo perfecto. Los caños abiertos, los espacios francos entre ellos y el espacio en derredor de la obra su confabulan en el itinerario del visitante para formar un camino de interrogantes sorpresivos y estimulantes.

La exposición de Lamothe despierta interés por muchos motivos. En primer lugar porque supone un cambio en la propia producción de la artista, lo que muestra a una creadora viva, intensa y experimental. La posibilidad de trabajar sobre esculturas de piso, luego de trabajar en estructuras de mayor volumen y transitabilidad, le agrega el valor del cambio a una obra que se justifica por sí misma. Los trabajos, además, reconocen tradiciones y antecedentes, lo que los hace más genuinos y honestos. Hay huellas de factura que recuerdan el minimalismo de Tony Smith o el uso de materiales de Noemí Gerstein, así como registros conceptuales claros como los de Eva Hesse y también de los cortes de Lucio Fontana. Pero hay algo más en esta muestra. Con Arthur Danto aprendimos que, de tanto aparecer, la belleza terminó desapareciendo del discurso artístico; nunca es tarde para que alguien la recupere y le dé forma de escultura.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s