Parking Chance en el CCK: un enigma llamado Corea del Sur

Esta nota fue publica en revista Ñ el 19 de septiembre de 2018

A veces se nos hace difícil entender lo oriental. Aun con ayuda de grandes estudiosos, sus obsesiones con la naturaleza, con el éxito y el fracaso y su particular relación con la violencia se nos presentan enigmáticas. Ayuda a entender un poco más la hermosa exposición de los hermanos Park Chan-wook y Park Chan-kyong que puede verse en el espacio La Gran Lámpara del CCK.

La muestra –que reúne obras realizadas entre 2010 y 2018– lleva por título PARKing CHANce, el mismo nombre que con gran sentido del humor los artistas se dan a sí mismos cuando trabajan en dúo, como en esta ocasión. El más conocido del dúo, Park Chan-wook, es un cineasta premiado en festivales importantes y admirado por grandes directores. Su primera obra famosa fue Old Boy, que ganó en 2004 el festival de Cannes. El lenguaje cinematográfico de Park Chan-wook se caracteriza por la crudeza y por lo cuidado de los planos. Sus películas fluyen entre el thriller clásico y los toques oníricos propios del surrealismo, entremezclando temáticas sociales y políticas de la realidad surcoreana. En 2016 un largometraje de su autoría, La doncella, fue tomado como ejemplo de la crítica hacia los comportamientos violentos de los varones surcoreanos y una reivindicación de tono feminista del amor lésbico y la libertad sexual.

El hermano menor, Park Chan-kyong, es un artista visual contemporáneo de gran trayectoria en la escena surcoreana que ha expuesto en importantes galerías de Londres, Frankfurt y New York. En pocos días inaugura en la galería especializada en arte coreano Tina Kim Gallery, su primera exhibición individual en Chelsea: Citizen´s Forest.

La obra de Park Chan-kyong juega entre la vanguardia, el videoarte y los paisajes apergaminados tradicionales llamados shan-su. Su obra tiene una constante política legible, en la que destaca la relación entre las dos Coreas y su evolución-involución a través de los años y los cambios socioculturales. En PARKing CHANce el talento de los dos artistas se desdobla. Entre ambos filmaron cuatro cortos que pueden verse en esta muestra y son ejemplos de sus preocupaciones políticas, estéticas y metodológicas. Nigth Fishing (2011) fue filmada con diez smartphones, cuatro de los cuales eran manejados por el propio Park Chan-wook. En el film, de 33 minutos de duración, se suceden tomas desde ángulos impensados y momentos de una textualidad dramática y formal inquietantes. Cada plano, cada cuadro de la película tiene una potencia estética particular y propia, en la que es imposible no notar la presencia cruzada de las sensibilidades de ambos artistas. Las escenas en el río están cargadas de una belleza y de una expresividad que recuerdan, por su hondura y capacidad de conmover, a las grandes pinturas del alemán Anselm Kiefer.

En 2013 el dúo filmó Bitter, Sweet, Seoul, una verdadera reseña crítica de la vida en la capital surcoreana, realizada bajo la idea del crowdsourcing: los Park tomaron más de cien aportes de entre los 11.000 que les llegaron desde todo el mundo. Editaron ese material y lograron un collage de expresiones y vivencias ciudadanas en Seúl, con foco en su diversidad y en su complejidad.

En Believe or not los realizadores muestran su arista más política, filmando un verdadero melodrama. Bajo la forma de una comedia negra de enredos políticos, la suerte de una joven norcoreana adicta a las telenovelas se juega en los escabrosos despachos de la burocracia estatal.

La muestra se completa con tres secuencias fotográficas. En las de Park Chan-kyong el espectador se enfrenta a las formas y contenidos clásicos de su obra. En Child Soldier, un niño soldado norcoreano camina por el bosque sin demasiado que hacer y sin una aparente función militar. Sus posturas corporales, la expresión de la cara y su tranquilidad contrastan con su uniforme, su equipo militar y su arma. La serie intenta una crítica a los estereotipos y prejuicios anclados en las clases medias de Corea del Sur Las fotos del menor de los hermanos Park muestran otra faceta y la ductilidad del artista. En una serie de fotografías que él mismo describe como paisajes, se suceden naturalezas muertas y retratos combinando lo vivo y lo muerto, lo natural y lo artificial de un modo ordenadamente caótico. En estas 23 fotografías, el artista muestra, además, un sentido de la ironía y un manejo de los elementos del pop que ciertamente son continuidad de su obra fílmica.

La muestra en el CCK es una oportunidad para comprobar que las tradiciones culturales, aún las más ajenas, y los procesos de mundialización pueden perfectamente convivir y que el arte contemporáneo es un vehículo perfecto para mostrar la complejidad y la potencialidad política sin perderse en una cuerda dramática o sombría.

 

 

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